Reseña | El oro del depredador – Philip Reeve

Holiii, sean lectores bienvenidos a mi pequeño blog literario. ¿Cómo están hoy? Yo muy bien, y hoy les traigo la reseña de un libro que al principio no me convencía, pero el final me terminó gustando.


EL ORO DEL DEPREDADOR

FICHA TÉCNICA

SINOPSIS

ANCHORAGE HA DESPERTADO
Y CON ELLA SUS SECRETOS.

Tom y Hester están en un vertedero helado esperando a la muerte tras una falla en los motores de la Jenny Haniver. Pero, en el último momento, los dos darán con Anchorage, una ciudad de hielo que habría sucumbido tiempo atrás.

MI OPINIÓN

El oro del depredador es el segundo libro en la saga, con influencia steampunk (palabras de Lector de Mil Historias, no mías), de cuatro libros llamada Máquinas Mortales escrita por Philip Reeve. Aquí les dejo el link a la reseña de Máquinas Mortales, pero para resumirles un poquito de qué va el primer libro: Máquinas Mortales nos sitúa en un mundo postapocalíptico en el que los recursos son cada vez más escasos, y en el que las ciudades son móviles, algunas van por ahí tranquilamente pendientes de sus cosas y tratando de sobrevivir, y otras son depredadoras; éstas últimas, se encargan de engullir a las primeras.

El oro del depredador transcurre dos años después de Máquinas Mortales, pero tranquilos porque no les voy a hacer ningún spoiler, el ÚNICO spoiler que voy a hacerles, es contarles que luego del final del primer libro, nuestros personajes, Hester y Tom, siguen vivos y que son pareja.

Y todos sabían que los amantes que morían en los brazos uno del otro iban juntos a la Región de las Sombras como favoritos de la Diosa de la Muerte.

Jenny Haniver

Tom y Hester en éstos dos años se han encargado de pequeños trabajos mediante el uso de la Jenny Haniver, la vieja nave de Anna Fang. Mientras se encontraban varados en el puerto aéreo definiendo qué hacer, se ven abordados por los cazadores del Arkangel. Estos cazadores se dedican a buscar personas que sean lo suficientemente codiciosas como para vender una ubicación de una ciudad, así Arkangel se la come, y así conseguir lo que todos llaman “el oro del depredador”.
De pronto, se ven perseguidos por tres naves de la Tormenta Verde, una “secta” del grupo de los antitraccionistas. Tras una persecución de la cual nuestros protagonistas salen bastante ilesos, la nave sufre un par de daños y quedan varados en el hielo y la nieve junto con su particular pasajero, el profesor Pennyroyal, un viejo historiador muy famoso por sus libros.
Pero la suerte se encuentra de su parte, ya que fueron avistados por una ciudad móvil conocida como Anchorage.

Anchorage es una ciudad del cielo perdida y olvidada en el norte del mundo. Tras una gran epidemia que se llevó a casi todos los habitantes de la ciudad, quedan muy pocas personas viviendo allí, además de una margravina (algo así como una alcaldesa) que, luego de la muerte de sus padres y de casi todos sus criados, no sabe hacer nada por su cuenta, ni siquiera vestirse o peinarse, y menos que menos, dirigir el rumbo de una ciudad.

Tras los desvaríos de Freya, la margravina, al conocer al autor de los libros, Pennyroyal, que ella tanto había amado de pequeña, decide ponerle rumbo a Anchorage hacia América, el continente muerto.

Y hasta aquí es donde voy a contarles de la trama. Yo me lancé hacia el libro bastante a ciegas, sin saber nada de esta continuación, sólo sabía que Romi lo había amado y que para Santi era el más flojo de toda la saga. Por lo que me sentía bastante perdida y no sabía bien qué expectativas hacerme a la hora de comenzarlo; y lo mejor que pude hacer fue ir hacia él con expectativas cero.

Algo que me gusta mucho del estilo de Reeve es que no existe una trama sola en El oro del depredador. Sino que hay varias subtramas que luego confluyen hacia al final en medio de un caos impresionante.
Y también me gustó muchísimo que siga desarrollando su mundo, ya que se trasladó a la otra punta del mundo, a los hielos y todo está perfectamente desarrollado, y no hay nada que te parezca fuera de lugar, siento que su mundo, dentro de lo caótico, es muy armonioso. Todos de pie y le damos un aplauso a Philip Reeve por su worldbuilding.

El oro del depredador se me hizo un libro muy de transición, o por lo menos durante la primera mitad, la cual se me hizo super lenta. La segunda mitad se me pasó volando y estuve pasando las páginas super rápido mientras gritaba “AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH”.

Podemos ver una evolución en Hester, al principio para bien, aunque en algunos momentos suele dejarse llevar por sus profundos sentimientos hacia Tom y ella termina cegada haciendo puros desastres. Pero más adelante podemos ver a la queen Hester, a la cual aprendimos a amar en el primer tomo de la saga, en su mood favorito: modo psychokiller.

El Tom no pude ver nada de desarrollo a lo largo de este tomo, quizás un poco hacia el final, pero casi nada. Tom sigue siendo el mismo niño (un poco más crecido) que salió de Máquinas Mortales. Es un personaje demasiado realista, no esperen un “héroe” en el, porque no lo van a encontrar. Tiene momentos de valentía, como cuando Hester se encuentra en peligro, pero por lo demás, intentemos no contar con él para cuando las situaciones se ponen muy difíciles. Sí tengo que decir, que durante TODO el libro, y me refiero a todo, sus completas 333 páginas, Tom me sacó quebraderos de cabeza.
Les pongo de ejemplo una escena en la que Tom se quería quedar a vivir en Anchorage, ya que las ciudades sobre ruedas siempre han sido su zona de confort, pero Hester no quiere, a ella le gusta vivir en el aire, sólo ella y Tom volando en la Jenny Haniver; bueno, pues Tom se eNOJA con Hester porque es fea y poco sociable. A ver amigo, y lo pongo en palabras literales de Romi “(…) hay un momento en que Tom y Hester se reúnen luego de un mes y al muchacho lo primero que se le ocurre pensar es “no recordaba de fuera tan fea”. Dos años de relación, Tom, really? “

También le debo de dar puntos al señor Reeve ya que en este libro no se nos hace tan repetitivo el hecho de que Hester es fea y tiene la cara desfigurada, no se nos aclara en cada capítulo como en Máquinas Mortales, sino quizás, cada cuatro o cinco capítulos. Tampoco me parece que esté mal que deje de reiterarlo ya que es lo que le da todo el desarrollo al personaje de Hester, y es lo que justifica que ella se comporte de la manera en que lo hace; pero eso no significa que resulte un poco cansino. Quédate tranquilo Philip Reeve, que no nos olvidaremos que tu protagonista tiene un solo ojo, una gran cicatriz que le cruza toda la cara y que le falta media nariz.

Seguramente siga con la saga, pero no es mi prioridad ahora mismo. Aunque si es cierto que el final me dejó con ganas de seguir leyendo.

Muchas gracias a Penguin Random House por mi ejemplar ♥. 


Espero que les haya gustado la entrada de hoy. Me gustaría que me dejasen su opinión en los comentarios. Les dejo un beso grande y nos leemos pronto.

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