Reseña | El lector – Bernhard Schlink

Holiii, sean lectores bienvenidos a mi pequeño blog literario. ¿Cómo están hoy? Yo muy bien, y hoy les traigo la reseña de un libro que me encantó.


EL LECTOR

FICHA TÉCNICA

  • Título: El lector
  • Título original: Der Vorleser
  • Autor: Bernhard Schlink
  • Traducción: Joan Parra Contreras
  • Editorial: Anagrama
  • Sello: Anagrama – Edición Limitada
  • Llega a Uruguay gracias a: Distribuidora Gussi Libros
  • Páginas: 203
  • ISBN: 9788433961266

SINOPSIS

Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens… Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de crímenes de guerra nazis. Una de las acusadas es Hanna.

MI OPINIÓN

Este libro llegó a mis manos gracias a que fue uno de mis regalos de cumpleaños. Ya lo tenía en la mira cuando me habían comentado de qué se trataba.

El lector es una novela escrita por el profesor de leyes y juez alemán Bernhard Schlink. Algo que me generó mucha curiosidad es que el título en alemán “Der Vorleser” significa literalmente “el que lee en voz alta”, es decir está PERFECTAMENTE escogido.
En 2008 fue llevada a la gran pantalla por el director Stephen Daldry. “The reader” fue nominada a cinco premios de la Academia, de los que ganó el Óscar a la mejor actriz para Kate Winslet por su interpretación de Hanna Schmitz.

El lector es una novela de ficción histórica, podría decirse, ambientada (la primera parte) en 1958, en la que nuestro protagonista es un chico llamado Michael de quince años. Michael se encontraba volviendo de la escuela, ya que se sentía muy enfermo, cuando en el portal de un edificio de apartamentos, acaba vomitando.
Una de las inquilinas del edificio, ayuda al chico a limpiar el desastre y luego lo acompaña hasta su casa.

Michael cae enfermo de hepatitis, pero apenas recuperado, decide ir hasta donde vive la desconocida y amable señora que lo ayudó. Al llegar, sube al apartamento, y en un pequeño descuido, observa a la mujer colocarse unas medias. Al verse pillado por ella, Michael, sin decir una palabra, se larga a correr.

Años más tarde comprendí que lo que había cautivado mi mirada no había sido su figura, sino sus posturas y sus movimientos. Durante un tiempo, cada vez que tenía novia le pedía que se pusiera medias, pero no me apetecía explicar el motivo de mi ruego, revelar el enigma de aquel encuentro entre la cocina y el pasillo. Así, todas entendieron mi ruego como un capricho, una afición a la ropa interior picante, una extravagancia erótica, y cuando complacían mi deseo, se deshacían en poses coquetas. Y no era eso lo que había cautivado mi mirada. Ella no posaba, no coqueteaba. Tampoco recuerdo que lo hiciera ninguna otra vez. Recuerdo que su cuerpo, sus posturas y sus movimientos me parecían a veces torpes. No es que fuera torpe. Más bien parecía que se recogiera en el interior de su cuerpo, que lo abandonara a sí mismo y a su propio ritmo pausado, indiferente a los mandatos de la cabeza, y olvidara el mundo exterior. Fue ese mismo olvido del mundo lo que vi en sus posturas y movimientos al ponerse las medias. Pero entonces no era torpe, sino fluida, graciosa, seductora; una seducción que no emanaba de los pechos, las piernas y las nalgas, sino que era una invitación a olvidar el mundo dentro del cuerpo.

A partir de entonces Michael y la mujer, cuyo nombre tiempo después averigua que es Hanna, comienzan una relación amorosa. Ninguno de los dos pone ningún reparo en que Hanna tiene 21 años más que él. E incluso en varios momentos usan esto a su favor, ya que cuando decidían salir se hacían pasar como madre e hijo para pasar desapercibidos.

Una hermosa costumbre que tenían, era que antes de tener relaciones sexuales, Hanna le pedía a Michael que le leyera algo. Comenzó leyéndole a aquellos autores que estaba dando en el colegio, y luego siguió incursionando en distintos autores que podrían gustarle a ella.
De ahí a que me refiero que el título en alemán es ideal, y es precioso.

Siete años después, Michael se encuentra en la universidad estudiando Derecho, cuando por un seminario, tienen que presenciar un juicio a cinco mujeres alemanas acusadas de crímenes de guerra. Resulta que una de las acusadas es Hanna. Quizás Michael no conocía tanto a Hanna como pensaba. ¿Quién es Hanna en realidad? ¿Qué otros secretos se ocultan tras ese rostro tan bonito?

El verano fue el vuelo sin motor de nuestro amor. O, mejor dicho, de mi amor por Hanna; de su amor por mí no sé nada.

El lector, a pesar de ser una novela cortita, es preciosa. La prosa del autor es muy sencilla, y consigue transmitir muchísimo con unas pocas palabras.

Michael logró despertar en mí grandes sentimientos, en momentos quería golpearlo y en otros abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien. El amor y la devoción que Michael mostraba hacia Hanna me deslumbraba. Me parece que el autor consiguió plasmar muy bien en palabras los sentimientos de un chico de quince años, de cómo se siente frente al primer amor, de cómo consigue enfrentarse al mismo.

Al acompañar a Michael hasta la edad adulta, podemos observar cómo se va desarrollando su personaje. Podemos notar bastantes cambios, pero aún seguimos viendo a ese chico de quince años que se enamoró de una mujer mayor.

Me hubiera gustado conocer un poco más acerca de Hanna, ya que ser la historia contada por Michael, conocemos muy poco acerca de ella; ya que el propio Michael la conoce bastante poco.

Sin dudas le daré una oportunidad a la película pronto. Me encantaría ver a Kate Winslet en la piel de Hanna.


Espero que les haya gustado la entrada de hoy. Me gustaría que me dejasen su opinión en los comentarios. Les dejo un beso grande y nos leemos pronto.

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